Compañeros y tutora:
Qué reflexiones tan grandes me ha dejado la lectura del texto La aventura de ser maestro de José Manuel Esteve, quien a pesar de ser pedagogo, al inicio, como en mi caso, también tuvo miedos, y aprendió a ser maestro por ensayo y por error, ya que como dice la doctora Andrea Sánchez Quintanar, “para enseñar, no hay recetas”, ya que trabajamos con individuos, que son únicos e irrepetibles, y debemos tomar en cuenta tantas cosas, como el contexto en el que se desenvuelven, su ambiente familiar, cultural, etc. Me he desempeñado como docente en dos medios distintos: uno rural, y otro urbano, y cómo influye el medio para el aprendizaje de los estudiantes. Cuando me inicié como maestra, - como ya les he platicado - fue en una comunidad, en una telesecundaria, ahí más que nada, el reto que tuve, fue el conocer los contenido de las materias, pues como todos sabemos, un docente imparte todas las asignaturas a los alumnos que cursan el primero, segundo o tercer año. Y aunque tienes mucho apoyo porque se imparten las clases televisadas, cuando llegué el plantel carecía de los medios más importantes: la televisión, la luz, de mobiliario adecuado, de aulas. El horario era de ocho de la mañana a dos de la tarde, y tenía que salir de casa muy temprano. Por las tardes me dedicaba a preparar las clases, y sobre todo a tratar de preparar los contenidos de las materias, para poderles asesorar a los alumnos cuando ellos realizaran las actividades, pues como nos dice Paulo Freire en su Primera Carta a quien pretende enseñar: “El educador aprende primero a enseñar, pero también aprende a enseñar al enseñar algo que es reaprendido por estar siendo enseñado”.
Qué reflexiones tan grandes me ha dejado la lectura del texto La aventura de ser maestro de José Manuel Esteve, quien a pesar de ser pedagogo, al inicio, como en mi caso, también tuvo miedos, y aprendió a ser maestro por ensayo y por error, ya que como dice la doctora Andrea Sánchez Quintanar, “para enseñar, no hay recetas”, ya que trabajamos con individuos, que son únicos e irrepetibles, y debemos tomar en cuenta tantas cosas, como el contexto en el que se desenvuelven, su ambiente familiar, cultural, etc. Me he desempeñado como docente en dos medios distintos: uno rural, y otro urbano, y cómo influye el medio para el aprendizaje de los estudiantes. Cuando me inicié como maestra, - como ya les he platicado - fue en una comunidad, en una telesecundaria, ahí más que nada, el reto que tuve, fue el conocer los contenido de las materias, pues como todos sabemos, un docente imparte todas las asignaturas a los alumnos que cursan el primero, segundo o tercer año. Y aunque tienes mucho apoyo porque se imparten las clases televisadas, cuando llegué el plantel carecía de los medios más importantes: la televisión, la luz, de mobiliario adecuado, de aulas. El horario era de ocho de la mañana a dos de la tarde, y tenía que salir de casa muy temprano. Por las tardes me dedicaba a preparar las clases, y sobre todo a tratar de preparar los contenidos de las materias, para poderles asesorar a los alumnos cuando ellos realizaran las actividades, pues como nos dice Paulo Freire en su Primera Carta a quien pretende enseñar: “El educador aprende primero a enseñar, pero también aprende a enseñar al enseñar algo que es reaprendido por estar siendo enseñado”.
Debía tener constantemente comunicación con los padres, ya que, muchas veces los alumnos no asistían por tener que apoyarlos en las labores del campo, o con los mismos estudiantes, ya que fácilmente se daban de baja por irse a trabajar a otros lugares, como el D.F.; y con las alumnas, porque muchas de ellas dejaban de asistir por casarse o por estar embarazadas.
Con el tiempo, el ir percibiendo los cambios y deseos de superación de los alumnos, me hizo alentarlos a que siguieran estudiando y qué mejor que en el CBTis de Coatepec, mi actual centro de trabajo. La mayoría de los docentes del plantel les apoyó en muchos sentidos, docentes como mi madre, quien pidió una cooperación a los maestros y les regalaron ropa, platos, una cama, etc. y el fin de semana, trabajaban para apoyarse en el pago de alimentos y de la renta de unos cuartos. Dos estudiantes Rocío y Natalí cuando egresaron, obtuvieron los mejores promedios de su especialidad: técnico en computación y técnico en administración. ¡Cómo gocé el ver sus cambios y conocer sus triunfos! ¡Cuánto me alegró el ver a sus padres tan orgullosos de sus hijas! Comencé a sentirme muy feliz, pues había adquirido seguridad, pero sobre todo, me sentía muy querida y respetada.
Nuevamente, viene la incertidumbre, la oportunidad de ingresar al CBTis No. 165, impartir nuevas asignaturas, conocer y tratar a muchos compañeros, los estudiantes de mayor edad, con otra forma de vida, no sabía si iba a poder superar estas barreras, poco a poco, nuevamente he ido superando esto, gracias al apoyo sobre todo de mis amigas de la Academia de Inglés. Me fui integrando al equipo de trabajo, y fui aprendiendo nuevas formas de planeación, de motivación a los alumnos, pues como dicen los autores: Juana María Sancho y Fernando Hernández, “para enseñar no basta con saber la asignatura”. Ojalá pudiésemos ver y sentirnos en el plantel como dice la autora María Carmen Díez “... como un sitio donde compartir espacio, afecto…”, porque la verdad es que estamos muchas horas en ella, y siento que, tal vez por el tiempo en que estamos viviendo, que lo hacemos con prisa, estresados, no valoramos muchas cosas, por lo que siento que es necesario trabajar más la parte humana…Ojalá pronto pueda hacer como dice Fernando Corbalán que mis alumnos sean investigadores, por lo que estoy consciente que la primera que debe mostrar los cambios soy yo.
Wendy

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